POEMA RESPIRAR DE LAS PIEDRAS

Cuando muchas veces ya no
quieren saber de nosotros, y tenemos la
necesidad de hacerle saber a esa persona,
que los recuerdos, los bellos recuerdos se quedan con uno.
Buen día, ya casi terminando este mes.
Del respirar de las piedras te hablo,
de los cántaros.

de los ríos secos en que he nadado
hasta hallarte sola y amaneciendo,
como árbol de frutas secas.
Te hablo desde la tierra,

desde las hojas,
desde el pan que habita
en la corteza de ciertas semillas
de ciertas ideas.
De horas sin sueño,
de días sin hambre,

de noches sin lunes próximo,
sin mañana distante.
Te escribo desde las tardes
que nuestros pasos amaron;
te escribo y te dejo un beso
con el sabor del aire entre eucaliptos.
Escribo por no perderlos,
por no dejarlos,

por no olvidarme que a veces,
tal vez sin quererlo,
me estés escuchando.

POEMA ARDIENTE DE PLACER

-seduceme!

Tus labios yo necesito
mojar los mios
al rozar los tuyos.
En un beso ardiente
con el amor que tengo
Amarrado tu me tienes
con ese amor contenido
que en mi pecho
yo siento.
Mucho tiempo, mi corazon
siente, un amor inmenso
por tu graciosa figura y
unos ojos maravillosos
cuando tu mirada se fija
en mi ojos de enamorado.
Nervioso me dejas con esa mirada
mis neuronas se alteran
deseos me dan amarte intensamente
tus besos ardientes, me queman
por dentro, mi calor sube
mas deseo tengo.
Amarrado tu me tienes
con sogas en mi cuello
moverme yo no puedo
solo besarte si que puedo
tus besos arduentes
en mis labios recibir.

POEMA DE UN MAGO

Me gusta amarte, en la quietud de la noche,
en el frágil resplandor de una nueva aurora,
bajo la luz pálida de la Luna en trasnoche,
me gusta amarte, sencillamente a toda hora.

Cada vez que practicamos el juego del amor,
siento el temblor de mi piel ante tus hechizos,
me abandonan todas las fuerzas y el pudor,
mientras sucumbo bajo tus besos y tus risos.

Enfrascados en esa entrega sin darse tregua,
viajamos entonces por las estrellas lejanas,
saboreando a gusto lengua contra lengua,
placeres de los que siempre tenemos ganas.

Entonces la felicidad del mundo se detiene,
para absorta contemplar tu dicha y mi alegría,
para averiguar cómo la felicidad se obtiene,
me gusta amarte así, sin que sea con demasía.